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Dr. Rafael Francisco Velázquez Macías
¿Sano o enfermo? No se trata de un
conflicto médico filosófico ni de cuestionamientos sin conclusión definida, sino de una llamada de atención hacia aquellas molestias,
insignificantes o constantes, que pueden traducirse en enfermedad delicada.
La enfermedad venérea, clásicamente se descubre por una serie de
manifestaciones denominadas en conjunto "síndrome uretral". El eje de tal síndrome está constituido por el ardor al momento de orinar, ya sea al inicio o
final de la micción; además, el número de micciones aumenta y aparece la sensación de no haber
terminado. En ocasiones es necesario hacer esfuerzo para iniciar la micción. La uretrorrea (flujo verde, amarillo o transparente que sale por la uretra en lugar de orina) suele estar asociada al síndrome, aunque a veces puede estar ausente.
En la mayoría de las personas, este signo obliga a consultar de inmediato al médico. Si bien las piedras o litos ubicadas en las
vías urinarias inferiores (vejiga y uretra) dan manifestaciones similares, la enfermedad venérea ocurre después de un contacto sexual de cualquier tipo. En general, aparecen de una a dos semanas después del contacto, aunque a veces el periodo es mayor.
Al médico corresponde identificar la enfermedad y dar tratamiento.. Las leyes
la infectología (rama de la medicina encargada de las enfermedades infecciosas)
señalan que se debe identificar el germen causal a fin de dar tratamiento específico. Sin embargo, la mayor parte de las
enfermedades venéreas no complicadas suelen curarse sin necesidad de tal determinación. Cuando no sucede así,
entonces es necesario un análisis médico bacteriológico profundo.
En realidad, mi interés en esta ocasión es enfatizar algunas manifestaciones que no
forman parte de la descripción inicial y a las que, tanto el médico como el
paciente, no suelen dar demasiada importancia.
El prurito (comezón) es una molestia que puede persistir por meses o
años; es periódico y no dura mucho. Generalmente se localiza en el orificio urinario, glande, prepucio o piel de los testículos.
O bien puede haber dolor pungitivo (punzada) en las mismas zonas o donde se localiza el vello púbico.
A menudo, la persona consulta y la respuesta médica no siempre es
la apropiada, ya que suelen administrarse placebos (medicamenlos sin efecto) o catalogarse como trastorno
psicológico. La persona deja de acudir o inicia su peregrinar con más dc un médico. La
etiqueta de enfermedad psicosomática (trastorno emocional que se hace evidente por molestias reales) debe
dejarse al final de un estudio exahaustivo.
¿Has tenido tales molestias? Cuidado...
Ilustración: Jorge Quiroz, Esfinge botticelliana.
Fuente: Períodico Summa, Sección Cultural, página 22; jueves 7 de diciembre, 1991.